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Los nacionalistas escoceses cargan contra el Partido Laborista para evitar una debacle en las elecciones del Reino Unido

El Partido Nacional Escocés (SNP) ha lanzado este miércoles un nuevo ataque contra el Partido Laborista para evitar una fuga de votos en las próximas elecciones generales en el Reino Unido, previstas para el 4 de julio. El líder de la formación, John Swinney, ha acusado a los laboristas de ignorar problemas como la pobreza infantil y ha presentado al SNP como el único partido capaz de dar respuesta a los problemas de las clases trabajadoras. Unos problemas que ha atribuido al Brexit y a la mala gestión de los gobiernos conservadores y que confía en resolver con un eventual segundo referéndum de independencia en Escocia. 

«La gente está absolutamente desesperada por deshacerse de este terrible, terrible gobierno conservador y [por eso] están considerando votar a los laboristas», ha dicho Swinney en la presentación del programa de su partido. El ministro principal escocés, elegido por su partido a principios de mayo tras la súbita dimisión de Humza Yousaf, ha alertado sobre los riesgos de una victoria laborista y ha pedido a los electores que «tengan cuidado con lo que desean». El SNP insiste en que es el único partido que lucha por los intereses de Escocia y ha incluido en su programa nuevas demandas para mejorar la financiación de la nación, frente a un Partido Laborista que, aseguran, no tiene previsto dar nuevos poderes al Gobierno escocés.

Encuestas en contra

La estrategia del partido nacionalista trata de frenar la importante fuga de votos que predicen las encuestas, que apuntan a una contundente victoria de los laboristas en un territorio dominado en los últimos años por el SNP. De los 57 asientos en el Parlamento que están en juego en Escocia, el partido de Keir Starmer obtendría cerca de 34, la mayoría de ellos situados en las zonas urbanas e industrializadas cercanas a Edimburgo y Glasgow. Un resultado más que satisfactorio para los laboristas, quienes tan sólo lograron un representante en las elecciones de 2019. El SNP, por su parte, pasaría de los 48 diputados con los que cuenta actualmente en la Cámara de los Comunes a 17, según la encuesta más reciente de YouGov. 

El partido nacionalista confía en dar la vuelta a las encuestas y en lograr la mayoría de los asientos en juego, algo que daría un impulso a sus aspiraciones independentistas. «Si la gente quiere intensificar la presión para lograr la independencia, entonces tienen la oportunidad de votar al SNP para que eso ocurra», ha dicho Swinney, quien ha evitado sin embargo aclarar si seguirá adelante con las demandas para un segundo referéndum en caso de perder la mayoría de los diputados escoceses en estas elecciones. La formación ha pedido un nuevo voto de confianza a los electores en esta materia, a pesar de los pocos resultados logrados en los últimos años. 

Baja popularidad

La popularidad del partido ha caído en picado tras 17 años en el Gobierno de Escocia, especialmente a raíz de la pandemia y del aumento del coste de la vida. La formación ha tratado de responsabilizar al Ejecutivo de Londres de los problemas que han sacudido a la nación y ha insistido en que la independencia –y la reincorporación a la Unión Europea– es la solución, pero muchos de los electores ya no están dispuestos a aceptar este discurso. «Soy consciente de que hemos tenido momentos difíciles y tenemos que hacer progresos en las encuestas, pero estoy seguro de que lo conseguiremos el 4 de julio», ha dicho Swinney. 

Pero las detenciones en los últimos meses de la exministra principal Nicola Sturgeon y de su marido, Peter Murrell, exdirector general del SNP, por un caso de presuntas irregularidades en la financiación de la formación no han ayudado a mejorar las perspectivas electorales. Por ahora ninguno de los dos ha sido imputado por la justicia, pero la investigación policial sigue en marcha, bajo el riesgo de manchar todavía más su imagen. La dimisión de Yousaf un año después de acceder al cargo, debido a su decisión de romper la coalición con los Verdes, ha dañado todavía más al partido y ha supuesto un nuevo contratiempo en su camino a las urnas.

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