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El Tuvi se enfrenta a 17,5 años de cárcel por intentar asesinar a otra chica con el mismo patrón que a Wafaa y a Isabell

Ha llegado el momento. David S. O., procesado por los asesinatos de Wafaa Sebbah, de Isabell Elena Raducanu y de su hija nonata de 6 meses de gestación, se sentará este martes en el banquillo de los acusados por el ataque a la que podría haber sido su cuarta víctima mortal, una joven que era su pareja y a la que dejó sin sentido tras estrangularla por la espalda porque la chica no quiso retirar la denuncia por malos tratos contra él. El presunto asesino en serie, que ya fue juzgado y condenado por el delito de maltrato a la joven, afronta ahora, tal como piden la Fiscalía y la acusación particular, que ejerce el penalista valenciano Juan Carlos Navarro, una nueva condena de 17,5 años de cárcel.

María (nombre ficticio) podría haber sido esa cuarta víctima mortal de David S. O., alias El Tuvi, a quien ya se considera un presunto asesino en serie. El ataque a María que se juzga este marte, un estrangulamiento por la espalda, el conocido como ‘mataleón’, su técnica favorita a tenor de las investigaciones, se produjo a las 10.00 horas del 27 de septiembre de 2020, exactamente diez meses y diez días después de que el acusado vejara, torturara, violara y asesinara supuestamente a Wafaa Sebbah, de 19 años, y la arrojase, o bien ya muerta o bien aún agonizante, al interior de un pozo de riego de una finca agrícola de su familia en las afueras de Carcaixent aquel 17 de noviembre de 2019. Y 15 meses y 16 días después de los primeros asesinatos atribuidos a El Tuvi, los de Isabell Elena Raducanu y su hija nonata, en el piso de ella en Xàtiva, perpetrados el 11 de junio de 2019.

La víctima, en esa tercera ocasión, fue una chica con la que David S. O. había iniciado una relación de pareja a principios de 2020, apenas dos meses después del asesinato de Wafaa, que en ese momento estaba desaparecida, y siete después del de Isabell y su bebé de seis meses de gestación.

Malos tratos a varias parejas

Esa relación, trufada de control, agresiones y malos tratos de todo tipo (varias mujeres con las que El Tuvi ha tenido relaciones han contado episodios idénticos), se terminó el 20 de agosto, cuando María dio el paso y denunció a David S. O. por violencia machista. Como consecuencia de esa denuncia, el maltratador fue detenido y el 22 de agosto, esto es, dos días después, el juez de Instrucción número 4 de Alzira, casualmente el mismo que ha investigado el caso Wafaa, le impuso como medida cautelar una orden de alejamiento de la joven que le impedía acercarse a menos de 300 metros de ella, de su domicilio o de cualquiera de los lugares que solía frecuentar la chica. La misma orden de protección le prohibía ponerse en contacto con ella, directa o indirectamente, por cualquier medio.

El día 24, le fue entregado en mano el auto del juez dándole cuenta de esa doble prohibición. Pero David S. O., que en ese momento ya tenía a sus espaldas dos condenas firmes por hechos similares -una por maltrato a otra pareja anterior, dictada en septiembre de 2018, y otra por quebrantamiento de condena (por saltarse un alejamiento impuesto como medida cautelar), en julio de 2020-, volvió a hacer caso omiso del mandato judicial.

De nuevo, el ‘mataleón’ contra una mujer

Según recogen tanto el escrito provisional de la Fiscalía como el de la acusación particular, que ejerce en nombre de María el penalista valenciano Juan Carlos Navarro, escribió por Whatsapp y llamó por teléfono «en numerosas ocasiones» a la joven, pese a ser «plenamente consciente» de que lo tenía prohibido. Su tenaz insistencia llevó a María a acceder a las pretensiones de El Tuvi, es decir, a quedar con él para hablar en la ciudad de residencia de la víctima, que este diario omite para preservar por completo su identidad.

A partir de ahí, la joven accedió, como había hecho Wafaa diez meses antes, a ir con él al piso que tenía alquilado en Manuel. Pasaron juntos del 25 al 27 de septiembre de 2020. Ese último día, a las 10.00 horas, David S. O., según recoge la acusación particular, se fue de cara a ella «exigiéndole la retirada de la denuncia» presentada un mes antes y que le imponía la orden de alejamiento. La chica se negó y su maltratador reaccionó violentamente. Primero inició una discusión con ella y a continuación «con el propósito de dañar su integridad física, la agarró firmemente del cuello ejerciendo una presión significativa. Ante la creciente angustia y la intensificación de la presión», la chica empezó a gritar y logró liberarse.

El Tuvi a su entrada a los juzgados de Xátiva, donde se investiga el asesinato de Isabell Raducanu, embarazada de 6 meses.

El Tuvi a su entrada a los juzgados de Xátiva, donde se investiga el asesinato de Isabell Raducanu, embarazada de 6 meses. / I. CABANES

¿La creyó muerta?

De inmediato, se puso a recoger su ropa para irse cuanto antes del piso, pero David S. O. se lo impidió. La acusación particular y la Fiscalía recogen que, en ese momento, y prevaliéndose de la enorme diferencia de estatura y peso de uno y otra «el procesado se abalanzó sobre su víctima, agarrándola por la espalda e inmovilizándola para que no pudiera moverse, a la vez que la sujetaba fuertemente, comprimiéndole el cuello con los antebrazos», aplicándole la técnica del ‘mataleón’, esto es, el estrangulamiento desde atrás.

«Animado por la intención de acabar con su vida, apretó con extraordinaria intensidad sus antebrazos sobre el cuello de la chica, con una fuerza tan intensa que ella comenzó a expulsar espuma por la boca hasta el punto de hacerla perder el sentido, dejándola exangüe en el suelo, sin signos aparentes de vida».

A pesar de ello, el procesado, «se mantuvo en su ánimo de ocasionar la muerte» a María, por lo que ni la intentó reanimar, ni se acercó a ver qué le sucedía ni, mucho menos, pidió ayuda médica o de cualquier otro tipo.

La joven permaneció alrededor de 20 minutos inconsciente. Cuando recobró el sentido, ella sola y por puro azar, vomitó coágulos de sangre, algo típico del estrangulamiento perimortal, ya que los alvéolos acaban sufriendo hemorragias por la enorme presión que ejerce el sistema respiratorio intentando insuflar oxígeno desesperadamente cuando las vías altas están cerradas y oprimidas.

Se jactaba de habérselo hecho a otras chicas

Tampoco entonces la llevó a un centro médico. La dejó, sola, desvalida y abandonada, en casa de ella, a pesar de que en ese momento estaba, como recuerda la acusación, incapacitada para cuidar o valerse por sí misma. María sufrió numerosas lesiones que quedaron documentadas en la exploración médica que siguió a esos hechos. A esas lesiones físicas, explica Navarro en su escrito, «hay que añadir el daño psicológico, temor y miedo que ha derivado de los constantes ataques realizados por el procesado. Durante el tiempo de su relación se burlaba de ella, la vejaba y humillaba por ser mujer, jactándose de haber actuado así con otras parejas».

Por ello, el abogado de la joven pide, en el escrito provisional, que se contemple la agravante de discriminación por razón de género, esto es, que intentó asesinarla por su condición de mujer, algo que agravará las penas por el estrangulamiento, al tratarse de una agresión de violencia machista. Así mismo, pide la agravante de reincidencia en otros dos delitos, el de lesiones y el de quebrantamiento, porque ya estaba condenado anteriormente por ambos hechos y se le había dejado en suspensión la pena a condición de que no volviese a delinquir en dos años, algo que, a la vista de los hechos, no respetó.

David S.O. 'El Tuvi', tras ser detenido por la Guardia Civil, el 16 de junio de 2021.

David S.O. ‘El Tuvi’, tras ser detenido por la Guardia Civil, el 16 de junio de 2021. / PERALES IBORRA

17,5 años de cárcel por cuatro delitos

En total, la acusación particular le acusa de un delito de intento de homicidio con agravante de género, por el que pide nueve años y medio de cárcel y un alejamiento de 12 años para que no se acerque a menos de 600 metros de ella; otro de lesiones, por el que, afirma, merece cinco años más de prisión; un delito continuado de quebrantamiento de medida cautelar (la ruptura de la orden de alejamiento), por el que solicita un año de cárcel; y un cuarto delito, este contra la Administración de Justicia (por coaccionarla y agredirla para que retirase la denuncia), con una pena de dos años de prisión.

A ello se sumarían ocho años más de libertad vigilada, a cumplir una vez saliera de prisión, algo que cada vez parece menos probable, ya que, solo por el asesinato de Wafaa (el de Isabell Elena Raducanu aún no ha sido calificado) ya le piden todas las acusaciones -tanto la Fiscalía, como las dos particulares- prisión permanente revisable, por haber matado a la chica después de haberla violado.

Dos prisiones provisionales por tres asesinatos

Por último, el abogado que representa a María exige una indemnización de 20.000 euros para la joven, por el daño moral infligido, y 260 euros más por las lesiones físicas que le causó David S. O., quien, además, ya está condenado por el maltrato infligido a esta chica a lo largo de esos ocho meses de relación. En concreto, El Tuvi fue condenado en mayo del año pasado a 10 meses de prisión por el Juzgado de lo Penal 17 de València por un delito de malos tratos en el ámbito de la violencia de género. Esa sentencia también incluía una prohibición de acercarse o comunicarse con la joven durante dos años y medio. Para entonces, El Tuvi ya llevaba casi dos años en prisión provisional por el asesinato de Wafaa y algo más de un año, por el de Isabell y su hija no nacida.

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