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La vuelta de la Ley Bases a Diputados ahonda la grieta en la UCR: quejas por falta de estrategia y sospechas de quiebre

La vuelta de la Ley Bases a Diputados ahonda la interna de la UCR, que no consigue que sus legisladores voten unificados en ninguna de las dos cámaras. La figura de Javier Milei divide aguas y abona diferencias ideológicas preexistentes. Pero la falta de una estrategia los dejó expuestos y ahora surgen nuevas internas por la ratificación del proyecto devuelto del Senado. Las especulaciones de cara a las elecciones de 2025 atraviesan la discusión y amenazan con un quiebre.

«Hay que definir una postura orgánica. Como fue Gualeguaychú, donde el debate fue tremendo, pero hubo un sector que ganó (el que proponía aliarse al PRO) y otro que se fue o bajó cabeza y acompañó. Pero si cada uno hace lo que quiere, ¿para qué tenemos un partido y bloques?. No hay estrategia«, se queja un dirigente de peso en el Senado. Y agrega: «Pero tiene que ser rápido. Porque lo que no puede pasar es que unos se vayan con Milei, otros con los K, y el partido se disuelva».

La puja es, por un lado, ideológica: los sectores más liberales contra aquellos ligados a la social democracia. Pero a eso se suman los gobernadores, que suelen prefieren el pragmatismo a las ideologías y todos ordenaron a sus legisladores acompañar las leyes, con la vista puesta en su propia gestión.

Incluso el mandatario santafesino Maximiliano Pullaro, aliado del senador Martín Lousteau quien votó en contra, aunque evitó que la sesión se caiga dando quórum.

Algunos ya dan por sentado que va a haber un quiebre – similar al que ocurrió cuando el kirchnerismo era Gobierno y surgieron los «radicales K»- y que habrá fugas de correligionarios hacia La Libertad Avanza.

«Hay muchos que son más anti K que radicales. O que les interesa más ser candidatos y reelegir el año que viene que defender banderas de la UCR», dispara una diputada.

Sectores ligados a Facundo Manes y Martín Lousteau imaginan una tercera vía junto a otros referentes desilusionados del PRO y el peronismo «racional». Algo así como los espantados del kirchnerismo y de Milei, dispuestos a apoyar lo que consideren lógico y rechazar lo que no.

Por si fuera poco, el año que viene se ponen en juego las bancas elegidas en 2021, una elección exitosa de Juntos por el Cambio, y el radicalismo pone en juego 25 bancas en Diputados. Un número imposible de sostener. Ya vienen de perder 12 lugares en 2023. Muchos querrán reelegir. «Empezó un sálvese quien pueda«, apunta una fuente legislativa.

Pero para el año que viene todavía falta y prefieren esperar el impacto de las medidas económicas en la sociedad antes de mover fichas. Mientras tanto, sostienen la unidad con fórceps en los bloques.

En Diputados tendrán un nuevo desafío esta semana frente al debate por la ratificación de la Ley Bases, donde ya surgen diferencias.

El diputado formoseño, y ex juez, Fernando Carbajal salió a contradecir la postura mayoritaria de la bancada al plantear que es inconstitucional la «votación mosaico» que quieren hacer para aprobar algunos cambios hechos por Senado pero rechazar otros. Sobre todo el tema de reflotar los artículos caídos de Ganancias y Bienes Personales, que son los que más le interesan al Gobierno.

«Lo que el Senado rechazó quedó afuera. El sistema es bicameral, ambas Cámaras deben aprobar«, sentenció. Su idea tiene algunos adeptos, aunque el grueso se inclina por poder reincorporarlos, aunque reconocen que puede haber planteos judiciales.

Pero uno de los puntos que más tensión va a generar puertas adentro de la bancada radical, es la posibilidad de insistir con la privatización de Aerolíneas Argentinas, el Correo y los medios públicos. El Ejecutivo aceptó eliminarlos del listado para evitar que se caiga todo el capítulo de privatizaciones, pero quiere volver a la carga. Hay radicales que también quieren dar la batalla, aunque otros no.

A su vez, el voto en contra de Martín Lousteau -presidente de la UCR y líder del sector de Evolución- a la Ley Bases repercute en Diputados. Por un lado, envalentona a algunos a animarse al rechazo y por otro incomoda a legisladores de su propio espacio que habían acompañado la Ley Bases en general y votado en contra en particular. ¿Qué van a hacer ahora?

«En general ya no se va a votar. Se ponen a consideración sólo los artículos con modificaciones, así que yo voy a sostener un voto similar al de la vez anterior», asegura a Clarín una legisladora de ese espacio.

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