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En el Gobierno ya piensan en el Pacto de Mayo como un modo de aislar al kirchnerismo y enviar señales a inversores

El postergado Pacto de Mayo -ahora Acta de Mayo- que Javier Milei firmará el lunes a la medianoche en Tucumán con gobernadores se transformó, según la hermenéutica de los libertarios y sus aliados, en un reflector al servicio del Gobierno para visibilizar la fractura del peronismo.

El jefe de Gabinete, Guillermo Francos, se lamentó públicamente por la ausencia de Axel Kicillof. “Lamento que no participe porque gobierna la provincia más grande de Argentina”, declaró en el transcurso del fin de semana el ministro coordinador en el que el Presidente delegó la política de su administración.

Sin embargo, nadie en el Ejecutivo espera la presencia de los mandatarios provinciales más duros con la Casa Rosada. En ese lote se anotan, además, de Kicillof, se cuentan el riojano Ricardo Quintela, que también explicitó que no será de la partida; el pampeano Sergio Ziliotto; el fueguino Gustavo Melella y el formoseño Gildo Insfrán.

Dentro de ese grupo se quejaron, porque recibieron invitaciones para conmemorar el Día de la Independencia, pero ninguna precisión sobre el pacto que se supone que deben firmar. “Si (el Gobierno) necesita la foto para el FMI conmigo que no cuente. No voy a firmar algo con el Gobierno que se está quedando con recursos de La Pampa”, señaló Ziliotto a propósito de la deuda del Estado nacional con las cajas jubilatorias provinciales que no fueron transferidas a la ANSES, un detalle que no le impedirá a una decena de mandatarios provinciales viajar hasta Tucumán.

Algunos de los gobernadores que prestaron legisladores al oficialismo para avanzar con la Ley de Bases y el paquete fiscal y que rubricaron acuerdos de obras con el Gobierno apuntan que los faltazos de sus pares más cercanos a Cristina Kirchner representan una bisagra en el ordenamiento del peronismo. El catamarqueño Raúl Jalil, el tucumano Osvaldo Jaldo y el salteño Gustavo Sáenz son la expresión más acabada de ese nuevo estado de situación. El cordobés Martín Llaryora también se entusiasma con la reconfiguración de un «peronismo de centro».

En el Gobierno se ilusionan con un gesto de Gerardo Zamora, el gobernador santiagueño de origen radical, con pasado de ferviente kirchnerista y destellos de guiños macristas. El santacruceño Claudio Vidal, que mantiene un vínculo oscilante con la Rosada, tampoco confirma por ahora si estampará su firma.

En el lote de gobernadores que visitaron Balcarce 50 en las últimas horas y que ya confirmaron su presencia en Tucumán destacaban que esa foto con tres cuartas partes de los mandatarios provinciales -los de JxC ya confirmaron su presencia- es el verdadero sentido de un Pacto que tiene la mayoría de sus puntos anotados en la Constitución Nacional.

Enfatizan que el «respeto irrestricto por la propiedad privada» que figura en la Carta Magna y en el nuevo Pacto- no le impidió a la administración de Cristina Kirchner expropiar una empresa como YPF. “Es un mensaje para el mundo”, explicaba un gobernador a propósito del resquebrajamiento del arco del peronista. La misma fuente y otros de sus pares advierten que el Presidente conserva -por ahora- un alto índice de popularidad en su distrito a pesar de las turbulencias financieras.

También señalan la dispersión que se avecina dentro de los ex aliados de JxC y la UCR. «El 25 de Mayo Milei estuvo solo en el escenario, ahora lo acompañarán varios de los principales protagonistas», sostiene un ejecutivo provincial que hubiera querido estar presente en la provincia mediterránea con el Presidente.

El Gobierno aceptó incluir a la educación, como pedían los radicales y organizaciones como CIPPEC, dentro del nuevo documento “refundacional” que imagina el Presidente. “Una educación inicial, primaria y secundaria útil y moderna, con alfabetización plena y sin abandono escolar”, señala el punto 4 aunque nada dice sobre la educación universitaria y superior que motivó una de las movilizaciones más aglutinantes de los últimos años.

No fue el único cambio. El punto 9, referido al sistema previsional, mantuvo la necesidad de avanzar en una reforme que le “dé sostenibilidad al sistema y respete a quienes aportaron”, pero suprimió el fragmento que habilitaba el regreso de las AFJP. Otro de los gobernadores que pasó por Balcarce 50 le restó importancia a ese detalle, al señalar que esa opción ya existe en la Argentina, aunque en rigor se trate de seguros de retiro.

Desde el Gobierno dejaron saber que finalmente -pese a lo que había comunicado el Presidente- los gobernadores serán los únicos habilitados para firmar. Mauricio Macri, el único de los ex presidentes que había confirmado su presencia para la frustrada convocatoria del 25 de Mayo, ahora tensiona con el Ejecutivo por la deuda de coparticipación que la Nación mantiene con la Ciudad. Alberto Fernández y Cristina Kirchner no tienen planeado asistir.

Las autoridades partidarias tampoco fueron invitadas. Maximiliano Ferraro, presidente de la Coalición Cívica, y Martín Lousteau, de la UCR, fueron participados para la conmemoración de la Independencia pero solo en su carácter de legisladores, igual que los 72 senadores y los 257 diputados a los que les pidieron que fueran de «traje oscuro». Por ese motivo, el senador radical -que acusó este miércoles al Gobierno de ser «degenerado en lo fiscal»- se bajó. «Dijeron que iban a convocar a los partidos a un acuerdo, eso no ocurrió. Invitan a un acto del Presidente», se quejaron en su entorno. El jefe de los lilitos tampoco confirmó asistencia.

En el Ejecutivo confían en contar con la presencia de dirigentes empresarios y sindicales. Desde la cúpula de la CGT también advirtieron que no viajarán a la capital tucumana, absorbida por las celebraciones que incluirán hasta un concierto de Los Palmeras y del Chaqueño Palavecino, que -aclaran en las jurisdicciones- correrá por cuenta del municipio y la provincia.

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